Historias de secuestros
Secuestro a Mauricio Macri

El 24 de Agosto de 1991, el acaudalado empresario argentino Mauricio Macri, regresaba muy tarde a su casa ubicada en el barrio bonaerense de Palermo chico. De pronto, fue atacado por cuatro sujetos, encerrado en un ataúd y conducido al lugar de su cautiverio.



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Su destino durante los quince días siguientes fue el sótano de una casa en un barrio de Buenos Aires. El mismo lugar donde años atrás habían estado secuestrados otros cuatro connotados empresarios argentinos.

El cerebro detrás de todos estos secuestros con extorsión era José Ahmed un ex policía bonaerense que era especialista en desbaratar este tipo de delitos. "Yo participé en el secuersttro de Macri, por lo de cobrar", asegura Ahmed.

El secuestro

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En el sótano de la casa de calle Garay , Mauricio fue obligado a sacarse el traje, le pusieron un piyama. Quedó encadenado y con escasa ración de alimentos. "Fue terrible, sólo había un agujero en el techo por donde me alimentaban, un baño químico y la cadena con la cual estaba encadenado al piso, con un grillete en cada pierna y la cena se metía por abajo en el piso".

Los secuestradores exigieron un rescate de seis millones de dólares y obligaron al propio Macri que se comunicara con su padre telefónicamente y le pidiera el pago de esa suma.

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Todo debía mantenerse en el más estricto secreto. El padre estaba listo para pagar el rescate pero todo estalló en la prensa. Desde su cautiverio Mauricio vio la noticia de su propio secuestro. "Cuando vi un par de imágenes de mi padre en la casa de él fue peor. Porque ver el estado de destrucción familiar y el ver a mis hijos entrando a la casa de mi padre fue un momento feo, de mucha impotencia. Pensando que ellos estaban sufriendo y yo no podía hacer nada para evitarlo".

Con toda Argentina informada de lo que ocurría, los secuestradores tuvieron que preparar un enredado mecanismo para cobrar el rescate. Un empleado y un amigo de la familia de Macri con los seis millones de dólares deberían seguir una ruta secreta con varias postas, donde irían recibiendo instrucciones.

El rescate

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El 5 de septiembre, frente al teatro Colón en un auto Mercedes Benz esperaban instrucciones y a los pocos minutos recibieron una llamada por celular.

Una voz grabada los mandó a una plaza de Buenos Aires. Allí encontraron el primer mensaje que les ordenaba dirigirse a un estadio. Todo el plan fue urdido cuidadosamente por Ahmed.

Entretanto, Mauricio Macri cumplía ya catorce días aislado en aquel sótano. No sabía qué estaba ocurriendo y seguía custodiado por un hombre a quién llamó Mario.

El guardían de Macri se llamaba en realidad Ramón Guzmán y era quien había comprado la casa de calle Garay, por orden del hermano de Ahmed. Al igual que su cautivo, Guzmán era hincha furibundo de Boca Juniors. "Yo le dije que quería ser presidente de Boca Juniors y él me decía, cada tanto, mientras yo entraba en crisis, de que cómo iba a matar al futuro presidente de Boca, si él era hincha".

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El último tramo de la ruta de los pagadores del rescate se cumplió sin contratiempos. El Mercedes Benz llegó hasta la última posta donde dejaron el millonario rescate.

A poca distancia, el cerebro del secuestro vigilaba la escena. Una vez con el dinero en su poder, los secuestradores ordenaron a sus cómplices la liberación de Macri. Lo vendaron y lo soltaron en una autopista alejada del centro. "La despedida fue: no te saques la venda hasta que se aleje el auto. A ver si te pegamos un par de tiros".

"Sé que estaba atrás del autódromo. Vi una luz lejos y empecé a correr sin parar hasta que llegué allí, subí a un colectivo, un lugar adonde hubiese gente para bajar, no quería estar más solo. Realmente uno queda un poquito cucú", cuenta Macri.

Hoy todos los integrantes de la banda de los comisarios están presos. Ahmed cumple reclusión perpetua por los secuestros de Macri y otras cuatro personas. Está encerrado en la cárcel federal número uno de Ezeiza, similar a las prisiones norteamericanas. Allí se recibió de abogado y hasta hoy sólo reconoce haber planificado la ruta del rescate.